‘Scanlations’ y ‘Fansubs’, las formas comunitarias de leer manga y ver anime

La chica del cabello azul...

Existen dos maneras de tener acceso a la extensa producción japonesa de cultura y arte, en particular al manga (comics japoneses) y el anime (caricaturas japonesas):

La manera ‘empresarial’

La famosa Corporación Cápsula

La manera ‘empresarial’ de tener acceso al manga o al anime significa obtenerlo a través del ‘embudo’ de una empresa (o un particular) que venda el producto original traducido del japonés original al español o al inglés (después de todo hay más gente que habla inglés que japonés).

En cuanto al manga en México, sería la industria editorial la que determina que títulos se imprimen y cuales no. Si uno da una vuelta por un puesto de revistas (o locales cerrados donde vendan revistas), podrá encontrar ‘Shonen Jump’ en español (al menos hasta hace poco), algunos títulos en específico y alguna que otra revista especializada. Mayor variedad podrá encontrar uno en tiendas de especialidad, donde importan títulos de Estados Unidos traducidos del japonés al inglés, donde hay una mayor selección pero por lo general son títulos más caros.

Con el anime la selección de títulos a tu disposición depende de tu poder adquisitivo, como con el manga y tantas otras cosas. Si tienes acceso a la televisión abierta puedes ver algo de anime. Por ejemplo, en el Canal 22 pasan en horario nocturno anime y pasaron recientemente ‘Ghost in the Shell: Standalone Complex’. Los canales del duopolio maligno (ya saben a quienes me refiero) normalmente tienen un mínimo de anime decente.

Recordemos que el Canal 5 transmitió en su día ‘Mazinger Z’, ‘Robotech’, y durante un largo tiempo ‘Dragon Ball’ y ‘Dragon Ball Z’, entre otras (como ‘Capitán Tsubasa’, mejor conocido como ‘Supercampeones’).

Kilómetros de vuelo frecuente en Namek

Muchos también recordamos que estuvo un rato ‘Ranma ½’, y transmitieron un rato ‘Naruto’ y ‘One piece’ (en horarios inconvenientes y sólo pocos episodios). Ahora sólo transmiten ‘Pokemón’ (en alguna de sus muchas iteraciones, y ya lleva un rato) y ‘Beyblade’ (que podría considerarse una versión de Pokemón, o el hijo de Pokemón y Yu-gi-oh), anime que generará seguramente una generación de personas que dedicadas a organizar peleas de gallos. Por cierto, revisando los horarios para ver que más anime transmiten, siguen transmitiendo ‘One Piece’, a las tres de la mañana (para los alcohólicos y los solitarios).

La televisora del Ajusco transmitió en su época la serie ‘Saint Seiya’ (o como la recordamos, ‘Los Caballeros del Zodiaco’). También pasaron un tiempo ‘Slam Dunk’, ‘Sailor Moon’ e ‘InuYasha‘(la última, una de mis favoritas) entre otras. Actualmente no transmiten ninguna animación japonesa (a menos de que cuentes ‘Pucca’ como anime).

A pesar de que ha habido variedad y bastante presencia del anime en la televisión abierta mexicana, las televisoras tienen la misma falta de respeto que tienen con toda su audiencia: no transmiten todos los episodios de una serie, los transmiten en desorden los capítulos, cambian de horario sin avisar y los episodios les meten tantos comerciales que los programas empiezan y acaban más tarde de lo anunciado en su programación.

Con los diferentes proveedores de televisión con cable la cosa cambia. Puedes tener acceso al canal ‘Animax’ (antes ‘Locomotion’), dedicado casi exclusivamente al anime. Además, canales de caricaturas como Cartoon Network también tienen un espacio reservado para el anime, y caricaturas norteamericanas cada vez más influidas por el estilo japonés son más y más comunes. Ambos son buenos lugares para descubrir anime.

También en algunas tiendas especializadas o en tiendas donde vendan películas una persona puede tener acceso a comprar anime, principalmente el que se ve en Estados Unidos y a los famosos OVAs (en inglés aquí), muchas veces a precios de importación.

La piratería también es una opción empresarial, y pone a disposición de los fans material a precios accesibles. Es una opción para la gente que quiere tener acceso a material producido por la comunidad y no tiene acceso al internet. Se puede argumentar que la piratería es la que obliga a las demás tiendas a subir los precios, pero es una idea debatible. En ciertas instancias los que venden piratería tienen una mayor selección, pero tampoco es la panacea.

En Estados Unidos la situación es similar, las empresas ponen a disposición del público una parte del material producido en Japón. Sólo cierto material, el que consideren rentable, y con calidad que puede dejar mucho que desear (en cuanto a subtítulos y traducción). Eso ha producido una brecha entre las empresas que se dedican a eso y la comunidad de personas que consumen manga y anime.

La manera ‘comunitaria’

Así se vería la comunidad, si fueran samurais

Y es precisamente esa comunidad la que ha hecho llegar el anime y el manga al Occidente y a América Latina. A sabiendas de que las empresas sólo editan material que juzgan rentable (con criterios no muy claros), redistribuyen versiones demasiado caras para la mayor parte de la población y/o de una calidad inferior, y aprovechando las tecnologías de la información que tenemos a nuestra disposición, esa comunidad está dispuesta a redistribuir el material sin cobrar por el trabajo que involucra la traducción del japonés al inglés, la re-edición de los mangas y la subtitulación del anime, así como los costos de difusión.

La palabra scanlation es una mezcla entre las palabras ‘scan’ (escaneo) y ‘translation’ (traducción). Involucra a un grupo de personas, entusiastas del manga, que escanean, traducen y publican los mangas publicados en Japón. La palabra fansub es una combinación de las palabras ‘fan’ y ‘sub’ (de subtítulo) y puede haber fansubs de películas, series de televisión, animaciónes de todo tipo. Necesita más tiempo y/o más gente, se necesita traducir y sincronizar los subtítulos con el audio, lo cual suena fácil (pero es difícil, en realidad).

Ahora bien, podemos decir que existen muchas comunidades de ‘otakus’, que comparten y publican material en la red. Puede ser software, comics, libros, música, películas. Cada una de estas comunidades no son mutuamente excluyentes, pero hay varias cosas que llaman la atención de la comunidad que traduce el anime y el manga y lo publica de manera gratuita.

Una de ellas es que el material que traduce y publica la comunidad suele ser de calidad superior a el material de las empresas. Traducciones con notas del traductor, respeto al material original, son algunas características que hacen que el trabajo de la comunidad sea mejor. Otra diferencia es que la comunidad genera un valor agregado (traducción, edición) y no cobra por este valor agregado. Finalmente hay que hacer notar que el material compartido en su mayor parte es material que ninguna empresa está dispuesta a distribuir por que no sería rentable.

Y el tercer camino, el de enmedio, planteado por el Buda (lo leí en Wikipedia)

Imagen original de un sitio de playeras de monos (ver vínculo)

En lugar de que las comunidades de fans y las empresas que se dedican a traer material del ‘Lejano Oriente’ se retroalimenten, se ha generado una dinámica ‘coyote-correcaminos’ entre los dos. Las empresas dedicadas a generar manga y/o importarlo de Japón se jactan del cierre de ‘One Manga’, sitio de ‘streaming’ de manga (es decir, scanlations que podías ver en su página de internet). Bajo el argumento de que la redistribución del material estaba generando pérdidas que amenazaban a la industria manga (argumento muy discutible), cerraron el sitio, alienando y distanciando a la comunidad misma a la que buscaban vender su material (como las disqueras con todos sus ataques a la música en internet).

Y aún así algunos buscan encontrar una conciliación de los siguientes dos puntos:

  1. Los creadores de los mangas/anime deberían recibir una remuneración por su trabajo
  2. Actualmente, los medios de distribución empresariales de manga/anime distan de ser óptimos: precios elevados y selección limitada, así como falta de aprovechamiento de las tecnologías de la información para distribuir la producción cultural japonesa a precios razonables

Un ejemplo de esta posible conciliación se produjo en el sitio de Cruchyroll, en particular en torno al muchacho que tiene dentro de sí al demonio-zorro de las nueve colas (¡Naruto!). A pesar de ser un anime tan popular, su distribución en Norteamérica en particular y al Occidente en general es lenta, con una diferencia temporal entre el lanzamiento en Japón y el lanzamiento en Occidente muy grande y versiones dobladas a precios verdaderamente excesivos. Entonces el fansubbing de Naruto no era una alternativa sino una necesidad. Como solución a estos problemas, y para capitalizar un poco del material visto en línea, se le dio permiso a Crunchyroll (y a Hulu) de transmitir por internet Naruto. Los episodios se pueden disfrutar en stream de manera gratuita (con anuncios) una semana después de su transmisión original en Japón, y con una cuota los puedes verlos una hora después su transmisión. El modelo parece funcionar para las empresas, porque ya también se puede ver Bleach en este sitio.

Crunchyroll ha sido criticado por parte de la comunidad fansubber por sacar ganancias de subtitulación hecha de manera gratuita por la comunidad. Yo creo que si fuera un sitio más transparente en cuanto al flujo de dinero, sería un modelo a seguir por todas las empresas que buscan llegar a los entusiastas del anime, manga, y la cultura asiática en general.

La parte donde se concluye que todos tienen un poco de razón

Venga esa mano amiga...

En este caso no es así. La comunidad es la que tiene la razón siempre, las empresas son intermediarios que aportan poco o nada.

Las empresas en lugar de sabotear a la comunidad cerrando sitios y alejando a su mercado potencial, deberían adaptarse a los tiempos, y de manera más rápida, si es que quieren sobrevivir. El caso de Crunchyroll debería ser un ejemplo en este sentido.

Detrás de este asunto hay temas más grandes, como el del copyright en particular, y del capitalismo en general.

Parecería un tema de poca importancia para la gente que no es demasiado aficionada al manga y al anime. Pero no lo es. Hay que recordar que en Norteamérica (y en todo el mundo) hay una comunidad de inmigrantes asiáticos cada vez más significativa. Japoneses, coreanos y chinos, que tienen una identidad cultural muy fuerte a la que no están dispuestos a renunciar.

Y también el resto del mundo tiene derecho a gozar de la producción cultural de estos países.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s